La Balada de la Cárcel de Reading llegó a mí una tarde, probablemente lluviosa en que sentí dolor por no encontrar un significado o nada que le diese valor a mi vida. Y ese canto ha marcado, para bien o para mal, lo que mi destino me guarda en aquellos momentos de inflexión extrema; hace que vuelva necesariamente a decidir mi vida con aquel verso majestuoso en que te hace derrumbar todo lo que creíste haber construido: “y todos los hombres matan lo que aman, que lo oiga todo el mundo, unos lo hacen con una mirada amarga, otros con una palabra zalamera; el cobarde lo hace con un beso, ¡el valiente con una espada!”