SOBRE LA INUTILIDAD DE LA POESÍA
Apr 12th, 2010 | By Juan Claudio Alvarez | Category: Destacado, Opinión, Poesía
En el año 1934, el poeta chileno Óscar Castro fundó, junto a otros ocho escritores y periodistas, un grupo literario. El primer objetivo de esta agrupación sería la publicación de la revista literaria “Actitud”, además de promover el desarrollo de todas las Artes. Todo esto ocurría en Rancagua, ciudad al sur de Santiago de Chile, antes y hoy dominada por el ajetreo del mineral de cobre de “El Teniente”. Durante la primera semana, el grupo no tenía un nombre que le identificara, y estos ocho primeros miembros – entre los que se encontraban personalidades destacadas de la literatura chilena de la primera mitad del siglo XX, como Nicomedes Guzmán u Óscar Vila Labra – salieron a la calle a buscar suscriptores para la revista. Uno de estos días, por la tarde, se encontraron a discutir las anécdotas de la jornada. Uno de ellos refirió al resto que, en uno de los negocios en donde había pasado a ofrecer la suscripción, le habían preguntado de qué trataba la revista. “Poesía”, contestó el interpelado, que a renglón seguido se encontró con la siguiente respuesta:
“¿Poesía…? Pero si eso es una cosa tan inútil…”
Se encontraba presente en la reunión un periodista de origen peruano, que en ese momento tomó la palabra y dijo: “¡Ese es el nombre del grupo! Los Inútiles.” A partir de ahí y en adelante, el Grupo Literario “Los Inútiles” ha proseguido en su labor de difundir la Poesía, el amor a las Letras y a las Artes en general. Con más o menos fortuna, pero siempre con entusiasmo, este grupo literario ha luchado por sostener la bandera de la creación en medio de un panorama muchas veces plano, monótono, típico de la vida de una provincia minera, en donde existe el convencimiento de que estos cuestionamientos y elaboraciones estéticas corresponden a un lujo de ricachones, de mujeres encopetadas y aburridas, o de señoritos demasiado sensibles. Grandes maestros, como el poeta Agustín Zumaeta o el pintor René Leal, o el Premio Nacional de Literatura Juvencio Valle, pertenecieron a “Los Inútiles” que siempre han reivindicado su inutilidad para cualquier cosa que no sea el desarrollo de las Artes y las Humanidades.
Sin embargo, cabe preguntarse: ¿sirve para algo la poesía?
La palabra viene del verbo poieo que significa crear a partir de lo ya creado o ya existente. A diferencia de los dioses, que pueden crear a partir de la nada, o del artesano cuya creación reviste una utilidad evidente para las necesidades inmediatas de la comunidad, el Poeta toma todos los elementos y los conjuga de una determinada manera que implica el descubrimiento de un mundo nuevo allí donde, al parecer, no existía nada más que lo conocido y rutinario de todos los días. El Poeta crea imágenes que no sólo interpretan un sentimiento o un estado concreto de la existencia humana sino que, además, y en tanto imagen o icono, deja una puerta abierta para el enriquecimiento de su significado. El Signo como tal deviene Símbolo: multitud de significados agrupados a la sombra de un significante. En tanto Símbolo, queda abierto al infinito de las interpretaciones. En cada caso, el lector o quien se acerca al Poema, en lo particular, y a cualquier gesto artístico en general, se ve puesto frente a un hecho que no se revela inmediatamente obvio en su señalar. Más bien, el gesto artístico es una invitación a pensar, a interpretar, a sonsacarle palabras al misterio. Y en el ritual de establecer un diálogo con la Obra, quien la contempla deviene en ese instante también en Artista, sólo por el hecho de comulgar en el establecimiento del Símbolo que no es más que un portal a través del cual van y vienen los distintos significados que han sido puestos en movimiento desde un lado y desde el otro.
La Poesía, y el Arte en general, son un pre-texto para un diálogo que no se da en lo obvio de la vida común y rutinaria. Pre-texto porque desde su textualidad abre las puertas que permiten hacer un salto hacia el plano de lo Simbólico o, lo que es lo igual, hacia el plano de la referencia a otro que refiere a Otro. Se trata de un ritual que nos resitúa como Comunidad Humana. En lo concreto de la Poesía, el Poema deviene en juego, imagen, sonido, forma que intenta espejear las distintas ondas donde florece o decae el alma del Ser Humano, de todo Ser Humano. En cuanto herramienta, es curativa porque permite reinstalar al hablante en el seno de esta Comunidad, como en un puente que nos permite traspasar la opacidad de una soledad sin palabras hacia un punto de conexión, de Calor Humano. La Poesía es el mensaje en la botella que cada uno arroja a la deriva desde el borde rocoso de su propia isla. Es imagen, e intenta comunicarse desde la imagen, desde el juego, desde lo lúdico de una existencia que se permite jugar con elementos como la alegría o el dolor, para llegar a plasmarlos en un Acto resuelto en la instantánea completud de sentimiento, imagen y reflexión. La Poesía, y el Arte, son acontecimientos que nos sitúan propiamente en lo humano. Porque el Poema, dicho sea esto de paso, no exige exégesis ni explicación ni elaboradas o sesudas disertaciones. Dicho de otra manera, en la Poesía todo está para ser primeramente sentido antes que pensado. No hay nada que entender, en el sentido de racionalizar, interpretar o reinterpretar. Se puede hacer este ejercicio, claro está. Pero ello pertenece a otro registro del conocimiento, llámese Crítica Literaria, Psicología del Arte, Hermenéutica o alguna otra disciplina. Al igual que en las canciones populares, que son otra forma de Poesía, quien se aparta de esta comunión establecida a través del Poema, entre el Poeta y el lector, bajo el supuesto de no entender ni jota de Poesía, sólo nos está advirtiendo que no quiere dejarse llevar por el sentimiento que le transmite el Poema, o bien que ignora la forma de dejarse arrastrar a ello.
Poesía y Comunidad Humana son conceptos que van de la mano desde tiempos ancestrales. Los Poetas viajaban de pueblo en pueblo recitando sus Poemas, utilizando la rima nemotécnicamente para facilitar, a través del ritmo, la permanencia de su mensaje. En las culturas en donde la información de la comunidad aún se transfiere de generación en generación de manera oral, es la Poesía el vehículo primeramente elegido. Y en los tiempos que corren en donde nos venden una libertad que no es más que mantener a cada uno en su propia celda bien calladito y sin molestar al carcelero, la Poesía y el Arte se revelan una vez más como la grieta por donde sacar las manos y estrecharlas. La Poesía cura, restaña heridas, construye puentes entre seres humanos, nos hace reír o llorar sin que a nadie le importen circunstancias como el status, el color de la piel, el país de origen, o el dinero en nuestra cuenta corriente si es que tenemos la suerte o la desgracia de ser clientes de algún Banco. El Arte y la Poesía pertenecen a toda la Especie Humana, y quien intente contarnos otros cuentos simplemente nos miente descaradamente y, de paso, hace pésima literatura. Todos aquellos que están interesados por amarrarnos la lengua, hervirnos el cerebro, o cegarnos a lo evidente, intentarán manipular esta herramienta poderosa con su discurso de amo celoso. Se le acusará al Poeta de escribir sobre lo que no tenía que escribir, o de resultar incómodo, o de hacer pasar un mal rato a los ilustres invitados. Los medios para ahogarnos esta parte del alma han sido tan infinitos como las formas que ha tenido la Poesía para sobrevivir a ellos. Es a estos amos celosos, esclavistas, carceleros siempre miedosos de perder las riquezas que han ganado a costa de nuestras propias soledades y miserias, a quienes la Poesía siempre parecerá inútil. ¿Cómo, si no? Por mi parte, siempre estaré orgulloso de poder comulgar en la mesa sagrada de esta sublime inutilidad, para degustar la fragante Copa de este Noble y Antiguo Arte.
*Juan Claudio Álvarez.
Poeta chileno residente en España. Es autor del libro “Tren a Mataró”.








¡¡Gracias..ha sido una sorpresa leer el articulo,me ha encantadooooo!
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buen artículo, no está demás recordar para qué está la poesía, o el arte en general. Lo malo es que lo práctico, la rutina y el think fast a veces inundan la vista, y el poeta puede quedar solo..pensando en cuál fue el sentido de pensar la vida en poemas. creo que la gente que lee poesía en Chile es poca, y si el poeta no es escuchado es desolador, pues al no utilizar una forma de comunicación común, son pocos los que logran escuchar su voz.
Quien sabe si deberiamos releer a Heidegger cuando nos enfrenta con el debate sobre la tecnica moderna versus la tecne griega y la poiesis. Si sigo esa oculta linea de pensamiento, me atevo a declarar que la poesia nos rescata de lo fabricado, lo violentado, lo fatuo, lo obvio y lo dado …. la poesia nos gesta nuevamente a medida que nos alumbra cuando la escribimos, cuando la leeemos……… me gusto mucho este articulo, nada menos inutil que el pooema, nada mas……. y nada menos,,,,,,,
a nosotros, quienes gustamos de la poesía, nos parece inconcebible que lo práctico y la técnica hayan triunfado; tal vez, por eso, como los hongos nos desarrollamos en pequeños círculos o grupos, sobrevivimos como sectas ocultas, extrañas al resto, a la mayoría, fermentando en bares y en esquinas oscuras, silenciosas, lejos del mundanal ruido y de la vorágine de nuestra época, absolutamente seguros de que hacemos lo correcto: alimentar el espíritu con la savia inmaterial, pero nutricia, de la poesía.
A nosotros, quienes gustamos de la poesía, nos parece inconcebible que lo práctico y la técnica hayan triunfado; tal vez, por eso, como los hongos nos desarrollamos en pequeños círculos o grupos, o sobrevivimos como sectas ocultas, extrañas al resto, a la mayoría, fermentando en bares y en esquinas sombrías, silenciosas, lejos del mundanal ruido y de la vorágine de nuestra época, absolutamente seguros de que hacemos lo correcto: alimentar el espíritu con la savia inmaterial, pero nutricia, de la poesía.