Raymond Carver: “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?”
Jun 21st, 2010 | By Freddy Sánchez | Category: Destacado, Opinión, Portada, narrativa
Veintidós relatos dan vida a la opera prima del autor norteamericano. Una serie de narraciones realmente espléndidas donde Carver demuestra su genialidad y encara la aterradora trivialidad del sueño americano.
No cabe duda que Anton Chéjov fue un genio del relato breve. El autor de “Las tres hermanas” supo plasmar las miserias y anécdotas de la sociedad rusa del siglo XIX mejor que nadie. A si mismo, no tengo dudas de que Raymond Carver supo reconocer las virtudes en la prosa del gran Chéjov y extrapolarlas a la sociedad estadounidense de la segunda mitad del siglo XX. Lo anterior no es una hipótesis. Es la constatación insoslayable que emerge tras leer “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?”.
En este imprescindible de Carver, encontramos veintidós cuentos que representan instantes únicos, tanto por su ambientación como por sus personajes. La ficción se nos muestra tremendamente cercana y palpable, la constante de los relatos es la sensación de que algo huele mal, algo está a punto de fracasar o de golpear nuestra precaria inercia.
En “Vecinos”, la rutinaria vida de una pareja se estremece al enterarse de la usurpación del espacio y pertenencias por parte de sus compañeros de edificio, a quienes les han encomendado custodiar la casa y alimentar al gato durante sus vacaciones. Al final, sentirán la angustia al comprobar que viven una fantasía, una alteridad pasajera, cuestión que pagarán posteriormente, incluso con la vergüenza.
En “El padre”, nos encontramos con una historia llena de sarcasmo, que nos presenta la decadente transformación de un ser humano, todo descrito por medio de una prosa notoriamente kafkiana (otra de sus influencias). La doble moralidad que ayuda a la evasión de los problemas propios de una pareja voyerista es expuesta en “¡Habráse visto…!”; así como “Escuela nocturna” trata la vergonzosa y deprimente vida de un hombre separado. La incapacidad de las personas de relacionarse a escala verbal y afectiva en un mundo posmoderno se pone de manifiesto en “Póngase usted en mi lugar”, mientras que en “¿Por qué, cariño?”, el autor nos enseña la paranoia producida por una enfermiza relación madre-hijo.
Los conflictos en las relaciones de pareja se traducen en comedia negra bajo el título de “Señales”; el escape de un niño de su realidad familiar, con su aventurero paseo -marcado por la lucha contra un horrible pez, acto triunfal y heroico finalmente truncado por la incomprensión e histeria de sus progenitores-, constituye la trama de “Nadie decía nada”; y el tremendo vacío en la vida conyugal de una pareja, que se da cuenta de su triste condición en un día y momento cualquiera, es el tema central de “Los patos”.
La mirada del autor es inmensamente pesimista. Carver, que murió a los 49 años, tuvo una infancia difícil, marcada por la pobreza familiar en la que nació, luego vino la lucha contra el alcoholismo y, finalmente, el cáncer que terminó venciéndolo. Una vida dura que, sin duda, le sirvió para reconocer y denunciar la basura que se oculta el ideal del sueño americano. Su mejor arma: el relato corto.
Para Roberto Bolaño, Carver es un imprescindible. Sin ir más lejos, entre sus doce consejos para ser un buen cuentista señala: “Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver; uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo”. En esta ocasión, me inclino a pensar que el discípulo superó al maestro ruso.







Fantástico Carver… le amo. es seco. lo quiero para mi.
Un gran amigo me regaló “Quieres hacer el favor de callarte…” lo estoy actualmente leyendo y los cada uno de estos cuentos es digno de un monumento. Lo cotidiano hecho trascendente, momentos que transforman vidas. Buen comentario
Oh, Carver, el gran Carver. De lo mejor en la narrativa estadounidense.
Saludos