Destrucción: Sobre Héroes y Tumbas
Mar 5th, 2008 | By Violeta Bustos | Category: Opinión
No estaba segura si las polillas podían nutrirse de papel. Eso pensaba mientras trataba de dormir. Fue un juego táctico que no dio resultado. La pregunta me venció. Intenté responderme con los ojos abiertos, mirando el techo, recurriendo a recuerdos, a ver si de esa forma me dormía por fin. Y nada. Tuve que salir de la cama, encender la luz y buscar en un baúl –herencia de mi abuela muerta y que no había ni siquiera intentado abrir- algún papel que respondiera la duda inicial. Ropa, fotos, libros. Amo a mi abuela, pero no lloré. A cambio, extraje de allí Sobre Héroes y Tumbas.
1. Si bien la primera edición data de 1961, yo sostenía la décima, Sudamericana, que mi abuela debió adquirir en Argentina en 1969. Y busqué los rastros de las polillas. Habían pasado 40 años y las hojas se encontraban en un estado medianamente bueno. Había registro de polillas, de mandíbulas de polilla. Revisé la tapa y la contratapa. La pregunta estaba respondida. Sí, estos bichos comen papel. Y comencé a leer. De a poco.
¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato? Esta feroz lucidez que ahora tengo es como un faro y puedo aprovechar un intensísimo haz hacia vastas regiones de mi memoria: veo caras, ratas en un granero, calles de Buenos Aires o Argel, prostitutas y marineros; muevo el haz y veo cosas más lejanas: una fuente en la estancia, una bochornosa siesta, pájaros y ojos que pincho con un clavo. Tal vez ahí, pero quién sabe: puede ser mucho más atrás, en épocas que ahora no recuerdo, en períodos remotísimos de mi primera infancia. No sé. ¿Qué importa, además?
El sueño se desvaneció, y mis ojos recorrían líneas y párrafos. Hasta que me dormí, consumiendo más de 100 páginas esa noche, y dejando la novela de Sábato bajo la almohada.
2. La noche siguiente.
La novela me espera entre colchón y almohada. A la misma hora. Hora ingrata. Hora ingrata del no dormir. Hora ingrata de la espera. Y la lectura de la noche anterior desarmó un tanto el libro. De todas formas lo seguí manipulando violentamente. Me da pena que los libros comiencen a desbaratarse. Y que fuera regalo de mi abuela acentuaba esa tristeza por el objeto que se rompía de a poco entre mis manos, donde tenía que afirmar las hojas, donde tenía que sujetar la tapa que le faltaba poco menos de la mitad para desprenderse de una vez.
Comprendí a partir de aquel día que no era posible dejar transcurrir un solo instante más y que debía iniciar ya la explotación de aquel universo tenebroso. Pasaron varios meses, hasta que un día de aquel otoño se produjo el segundo encuentro decisivo. Yo estaba en plena investigación, pero mi trabajo estaba retrasado por una inexplicable abulia, que ahora pienso era seguramente una forma falaz del pavor a lo desconocido.
3. A la tercera noche la lectura se complicó. No sólo por el deterioro tácito del objeto, sino porque había extendido más de lo normal el tiempo de lectura. Ya me daban las seis y los sucesos me situaban en noches violentas de pubertad frenética. De besos prestados, del ensayo de manos de hombres en mi cuerpo niño y, por fin, del amor tortuoso. Como vaivén y así acordarse del tiempo, e insistir en transitar de lo banal a lo grave. O de lo grave a lo más grave. Pero era imposible dejar de leer e identificarme con lo apático y con el fracaso.
Vigilaba y estudiaba los ciegos, sin embargo.
4. Seis y cuarto. No estaba segura de si las polillas comían papel. Si era así, al menos no habían logrado comerse vivas estas páginas. No importaba, porque a partir de esa hora no abandonaría más las divagaciones de Martín y a su ímpetu por llegar a tocar verdaderamente a Alejandra Olmos.
Antes, cuando era más joven y menos desconfiado, aunque estaba convencido de mi teoría, me resistía a verificarla y hasta a enunciarla, porque esos prejuicios sentimentales que son la demagogia de las emociones me impedían atravesar las defensas levantadas por la secta, tanto más impenetrables como más sutiles e invisibles, hechas de consignas aprendidas en las escuelas y los periódicos, respetadas por el gobierno y la policía, propagadas por las instituciones de beneficencia, las señoras y los maestros. Defensas que impiden llegar hasta esos tenebrosos suburbios donde los lugares comunes empiezan a ralear más y más, y en los que empieza a sospecharse la verdad.
5. Las divagaciones de Martín se superponían a las mías. Pero las de él se quebraban. Eso era quizás lo realmente terrible. A medida que avanzaba, cada página moría, se rompía o se resquebrajaba. Se deshacía. Entonces, como un libro que muta en la mirada de cada lector, yo también lo iba haciendo.
Pasaron los días, las madrugadas en vela y llegó también el momento en que Fernando Olmos se desplegara más que como padre de Alejandra, como revelador de la macabra conspiración de los ciegos contra la humanidad vidente. Informe Sobre Ciegos. Sábato lo dotó de autonomía; pareciera ser que pudiera arrancarse del libro y conformar uno aparte.
Mi conclusión es obvia: sigue gobernando el Príncipe de las Tinieblas. Y ese gobierno se hace mediante la Secta Sagrada de los Ciegos. Es tan claro todo que casi me pondría a reír si no me poseyera el pavor.
6. A medida que yo destrozaba el Informe, él iba recobrando vida en mi cerebro de manera absorbente; tanto, que alguna vez logró mantenerme fuera, fuera del delirio real e insertarme en la paranoia. Entonces, preferí quedarme ese fin de semana cerca del baúl para terminar definitivamente con las hojas.
Martín, Alejandra, Fernando y Bruno, me retuvieron. Risas y alcohol se evaporaban fuera de mi ventana en silencio para descubrir que Bruno, enamorado de la madre de Alejandra, resulta ser el narrador de esta historia cargada de dolor, de relaciones incestuosas, de un contexto político que marca la historia de Argentina. Y parece narrar, desde un primer nivel de análisis, varias historias que tratan más sobre tumbas que de héroes, de ámbitos oscuros, que pueden llegar a deshacer y llenar las noches, donde la ingrata hora del no dormir aparecen con pensamientos sin dirección clara, de escepticismo ante el sentido, el sentido de cualquier cosa, pero a medida que se revelan las claves, fragmentariamente, comprendo la presencia de matices existencialistas. De repente atrapamos el resultado de intentar descubrir los héroes, los héroes cotidianos, que son los que finalmente -y al concluir con el viaje de Martín y con mi destrucción literal del ejemplar- transportan al redescubrimiento de algo mejor, luego del agobio, al término momentáneo del vaivén confuso y terrible del viaje propio, del mío, al creer que este tipo de páginas se deshacen realmente, como las polillas que nunca vi en mis manos.
[tags] Ernesto Sábato, Sobre Héroes y Tumbas[/tags]








Qué genia! TAL CUAL. Esa novela, paraliza los sentidos. Me doy cuenta que no soy la única!
Ahora, literalmente hacerlo pedazos! es un insulto a mi tremenda admiración por Ernesto Sábato, sera que yo los cuido tanto!! jaja! de todas formas, ESO me llama la atención. Igual, te felicito! me encanto leer tu experiencia, tu placer, tu impaciencia! todo! de diez!
Un abrazo.-
Agustina. agus_santoto@hotmail.com
Hace mucho no encontraba a alguien que sintiera de tal forma este monumental libro. De manera muy personal, me parece que sobre héroes y tumbas más que un libro, es un tratado de la existencia y las verdades últimas del ser humano: sobretodo en su trágico modo de ser.
Me alegra encontrar estas páginas y más que todo, personas que aún rescatan vivencias como éstas.
mao.z92@hotmail.com
Hola violeta,ésta novela la leí a los 14 años , ahora tengo 51, y créeme me marcó, me encantó leer tu análisis y tu descripción del impacto emocional que te produjo al igual que a mí, este escritor es un gran conocedor de la naturaleza humana, de sus lado obscuro, sobre todo, pero es tremendo psicoanalista, mejor que Borges a mi entender…
hola la verdad no lei el libro pero lei el resumen parece que esta muy bueno pero para terminar de entenderlo necesitaria el final si puede ser porfa es para entragar en el cole! bye…
ODIO HEROES Y TUMBAS Y ODIO A ERNESTO SABATO.
MALDITO SER HECHO TITERE QUE CONFORMA Y DA FORMA SEGUN LOS DEMONIOS MAS VIOLENTOS LE HAN PEDIDO.
DESEO QUE VUELVAS A NACER Y SEAS ALEJANDRA ADEMAS DE QUE SEAS ANATEMA POR LA ETERNIDAD.
LA SECTA DE LOS CIEGOS EXISTE. Y CONSPIRAN PARA DESHACERSE DE AQUEL QUE LO PROPAGUE.
AUNQUE VOSOTROS LA MEDIA HUMANIDAD RESTANTE: DISCIPULOS Y OBREROS USADOS POR LA SECTA SECTANICA BAJO EL VELO DE VUESTRA IGNORANCIA QUERAIS PARTIR DE UNA REALIDAD FISICA INEXISTENTE, CUANDO VUESTRAS MENTES ESTAN PERVERTIDAS Y CONTAMINADAS, TANTO COMO CONSTANTINO EN SU UNION DE UNIR LA CRISTIANDAD CON LA PAGANIDAD ANIDANDO Y CRIANDO A LA GRAN RAMERA DEL APOCALISIS LA IGLESIA CATOLICA, NIDO DE SUBDITOS DE SATANAS. SALGANSE DE ELLA PUEBLO MIO, SI NO QUIEREN RECIBIR PARTE DE SUS PLAGAS.
WOW, WOW, WOW… ¡¡¡¡ME ENCANTA ESE LIBRO!!!! Me gusta mucho Ernesto Sábato, no se cual de sus libros me ha impresionado más, creí que era el Túnel, pero Sobre heroes y tumbas va màs allá… Las crisis existenciales, los análisis, la mente, el psicoanálisis, tambien me quede en vela leyendo ese libro, que de facinada, pero también algo asusutada de todo lo que esa obra me puso a pensar, creo que ahora ya soy menos mundana. Claro, es triste ver el mundo así, pero muchas cosas son ciertas y nadie se pone a pensar… Incluso tiene misticismo, me identifique un poco con Fernando, y me sorprendió la forma de tomar las personalidades según el narrador. ¡¡FABULOSO, SÁBATO ES EL MEJOR!!!
hola me pueden hacer una reseña bibliografica para la materia de lengua…
jaja.. mentira… tengo que hacerla para dentro de 3 dias y todavia no empece a leerlo…
muy interesante tu experiencia.