Carta a un joven que quiere ser escritor maldito
Ene 22nd, 2008 | By Roberto Fuentes | Category: Opinión
Sácate de la cabeza eso de ser un escritor maldito. Olvídate de la vida de Hemingway, arranca ese póster que tienes pegado en tu pieza y sólo lee sus libros. Te recomiendo los cuentos de Nick Adams. Descansa del invento de Bukowski. Alguien lo elevó a la categoría de maestro sólo para justificar su vida llena de excesos. Nadie puede tener tanto sexo pasando todo el tiempo borracho. No creas que siendo maldito vas a escribir mejor.
No creas que te llegará la fama haciéndote el malo. Harás el ridículo por montones (en realidad, seguirás haciéndolo) y perderás a los pocos amigos que aún tienes. Bota todas tus botellas de alcohol que guardas en la despensa. También las drogas. Y deja de andar haciéndote el ebrio. Ya nadie te cree. Duerme harto, come bien, da largas caminatas. Aprovecha la oportunidad de ser una de las pocas personas en el mundo que no tiene que trabajar para vivir. Toma el sol, patea una pelota, respira profundo. Y luego de que te sientas bien y hayas recuperado la decena de kilos que has perdido, piensa algo en que escribir. Y si escribes, hazlo en pleno estado de lucidez. Tu libros anteriores son buenos, pero puedes hacer uno mucho mejor.
¿Quieres el reconocimiento de tus pares? Trabaja en tus textos. La escritura automática no existe. La inspiración tampoco. Si quieres puedes seguir escribiendo sobre zombis, psicópatas y drogadictos, pero hazlo con pasión. Que los personajes den sombra, como dice Vargas Llosa, aunque sean muertos vivientes. Y por sobre todo, manda al diablo a esos viejos poetas amigos tuyos. Ellos están perdidos. Ni siquiera están escribiendo. Deja de alimentarles el ego. La esquizofrenia de ellos no tiene por qué ser la tuya. Tú eres joven. Estás a tiempo. Hazle caso a tu psiquiatra, a tu familia, a tus amigos.
¿Odias que te llamen loco? Entonces no te comportes como tal. Deja de pelearte con todo el mundo. Destruir librerías no es un acto poético. Muchos te han metido ideas equivocadas en la cabeza. Te repito, no empuñes más tus manos. Te he visto la cara hinchada demasiadas veces. Lávate el pelo, cámbiate ropa y sale a dar una vuelta a algún parque. Tiempo tienes de sobra. Observa a la gente. Deja la literatura de lado por un momento. No vayas a cafés a encontrarte con cualquiera que se crea poeta. Descansa de ir a lanzamientos de libros de autores que ni siquiera has leído. No busques que la gente sólo hable maravillas sobre tus textos. Acepta las críticas negativas. A veces esas críticas son acertadas y ayudan a mejorar tu trabajo. Conversa de otros temas que sean de ti mismo. Insisto, observa a la gente. A las parejas, a los ancianos, a los niños. Hazte amigo de un perro callejero y cuéntale tus planes. Dile que quieres ser un gran escritor, un escritor de fuste. Cuéntale que tienes un talento enorme, pero que ese talento no sirve de nada si un día amaneces acuchillado en un callejón. El perro te entenderá. Él sabe mejor que tú lo que es la vida. Discúlpate con todas las personas a las que has dañado. Tu vida ha sido dura, lo sé. La muerte ha merodeado exageradamente en tu familia. La pena es grande. Bueno, y la pena provoca angustia y la vida se vuelve una locura. Debes huir del hoyo y reconstruirte. No conozco a nadie que haya tenido tantas oportunidades como para enderezar el rumbo como tú.
Búscate una pega. El exceso de ocio es tu peor aliado. ¿Sabías que Bolaño, uno de tus escritores favoritos, trabajó en innumerables oficios antes de poder vivir de la literatura? Conserje y guardia nocturno, por ejemplo. Hemingway fue corresponsal de guerra. Bukowski cartero. Estudia inglés. Entra a un taller de bonsái. Teje a crochet. Pero haz algo.
La literatura es todo, gritas a los cuatro vientos. Ok. Como tú digas. Pero ojo, la literatura salva, no condena. La literatura es un salvavidas, no es un ancla que te lleva hacia el fondo. Por un momento visualiza que, a lo mejor, quién sabe, en una de ésas, la literatura no es todo. De repente es bueno sacar la cabeza por la ventana, ver una mala película, vibrar con un partido de fútbol, enamorar sutilmente a una linda chica. Luego puedes, si quieres, escribir algo sobre eso.
Vía Página en blanco
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no me gustó
muchas teorías erróenas,
quien dijo que la literatura no condena? sólo en algunos casos, toda rama del arte salva y encadena, dura lo que la vida misma, te d ala vida y también la quita
en el caso del maldito
ahora, el wannabe es un gil, ya lo sabemos, si se busca estar maldito para configurar así una suerte de escritura más poética o validada, ya se declara automáticamente lo pobre de la mente del escritor en teoría, de eso no cabe duda,
ahora,
el escritor maldito por excelencia, no por voluntad propia,
es admirable,
me vas a decir que los excesos de baudelaire descartan, cancelan o anulan lo fascinante de su obra?
mientras no dañen a terceros, bienvenidos al reino de los infelices a aquellos que buscan más allá y nos entregan bellísimos pasajes.
al carajo con todo lo demás
No me gustó el artículo. No soy un escritor muy rendido a las furias bohemias del romanticismo, ni a la suciedad de los malditos. Pero impones un sólo arquetipo de artista; el creador integral, equilibrado, meticuloso y casi científico que, cayendo en el vicio contrario, busca un obsesivo preciosismo entre su cínico y aparente desorden. Y eso me huele a fundamentalismo. A mi tampoco me caen bien los locos, pero a veces…chucha que hacen falta. Pruebas en la historia del arte (reciente y anterior) hay centenares.
Para no sonar como el típico chaquetero que viene a echar toda la obra abajo de un sólo manotazo; me gustó eso de “vivir” antes de escribir, me huele a que ambos militamos en lo cortaziano, aunque te faltó un detalle aún más importante; el escritor, sea maldito o bendito, debe leer hasta el hartazgo. Un tipo con varios montones de libros sobre el cuerpo, puede militar con mucha más propiedad en las huestes escriturales del cielo o del infierno.
Saludos!
me agradó eso de decirselo a un perro.
y sobre Buk, es un genio de verdad.
No creo que haya otra razón mas que la que se expone en este articulo: para ser escritor hay que vivir tambien. Sí, se que los escritores, como dice alguien en su comentario, deben estar abarrotados de libros, vivir en los libros, comer libros, soñar con ellos y al final del dia hacer uno propio; pero ¿qué no acaso la escritura es el acto de ilustrar con palabras la vida misma? Creo que al final, el hecho de vivir y dar una suave lectura a la vida, pasa a dejar por mucho el de experimentar ficciones.
Me Rasco las webas, escribes terrible!, una mierda sin estilo ni sensibilidad Literaria. y si tu eres el de la foto, dejame decirte que con esa cara de profesor no llegaras a ninguna parte.
nadie que se atreva a escribir tiene en la cabeza ser un escritor maldito, simplemente es imposible, ademas ese calificativo de escritores malditos es una completa estupidez, solamente hay gente que escribe bien y son escritores, estan los que escriben cualquier cosa y se creen escritores, tambien hay otros que solamente intentamos leer algo, asi sean “libros de mentira”.
me parece un texto critico y divertido , pero poco te falto para que sonara como discurso de erudito o de revolucionario —decir lavate las manos y no hables con la boca llena , como sugerencia esta bien para muchos , dependiendo el rango de moralidad, los parametros de normalidad o las normas de etiqueta que uno establezca,sin embargo creo cada artista debe crear libremente, nadie debe dirigir ni tratar de persuadir por que uno nunca deja de aprender incluso de aquellos que no leen mucho o poco . debemos quitarnos ese preujicio para poder escuchar y seguir aprendiendo precisamante ser como el perro o hablar con el, y no me parece solo una imagen muy bella, por que en la incertidumbre esta la fuente de la creacion, si todo lo supieramos que existiria? pero esto tambien es solo una humilde opinion. gracias por el texto.
Divertido artículo, extendible a muchas diciplinas y a una variada clase de personajes : )
Una vida de maldito no se puede programar. Cualquiera que disfrute leyendo a los denominados “malditos”, en su juventud habrá soñado con ser uno de ellos alguna vez. Luego, a medida que se madura, se da cuenta de que no es así, y en caso de serlo, no se disfruta; se sufre, se delira, se muere joven, las madres los financian hasta los 50 años, y demás cuestiones poco atractivas y hasta degradantes.
Con respecto a la locura… bueno, en realidad con respecto a la cordura, dejémsola para los “normales”, para los mediocres y para los cobardes. Sin excesos la literatura es superficial y vacía. Resulta, bajo su luz (o bajo su sombra) imposible plasmar sentimientos profundos, reales, desgarradores; queda todo en una mierda común, en palabras comunes, en sentimientos comunes, en la mierda en sí. “El arte es arte o es mierda”, escuché alguna vez en elgún lugar.
De todas maneras hay algunos puntos interesantes en el artículo.